Terminé con éxito el proyecto artístico en el que trabajaba lejos de casa. Esta semana de cierre me demostró todo lo que apliqué del MKE para salir triunfante y satisfecha con mi colaboración. La chica de la que hablé la semana pasada no fue el único caso de parecer estar en mi contra. Había algunos artistas del elenco con los que yo debía interactuar para darles indicaciones y que otros miembros de mi equipo no estaban dispuestos a dar con tal de evitar la interacción con ellos. Así que parte de mi trabajo era ser la intermediaria de eso. A pesar de todos los comentarios negativos que se decían acerca de estas personas, yo pude permanecer imparcial para dirigirme hacia ellos con amor y cortesía, y no solo con ellos, sino con todo el elenco al que apoyaba. Debo admitir que en otras circunstancias, yo me hubiera dejado llevar por otras opiniones y hubiera entrado en juicio hacia esas personas y hubiera reaccionado muy grosera y déspota para dirigirme hacia ellos. Sin embargo, ¡lo estoy haciendo! y ¡muy bien! Sólo me limitaba a escuchar opiniones y pensaba como dice el segundo pergamino de “El Vendedor más grande del mundo”: “de hoy en adelante, amo a toda la humanidad”, “ya no tengo tiempo para odiar, solo tengo tiempo para amar”. Y así es. Esta semana hubo mucha apreciación de todo lo que he podido transformar a raíz de la práctica de los ejercicios y lecturas del Master Key Experience.

Mis objetivos empiezan a vislumbrarse cada vez más claros, soy feliz y estoy segura de querer serlo, el autosabotaje ha terminado, soy más consciente de mis emociones, no puedo evitar ver mi responsabilidad en todo lo que me rodea, doy gracias desde el fondo de mi corazón, doy más sonrisas y recibo más cumplidos, empiezo a ser más consciente del flujo dinámico de “dar y recibir”. Definitivamente, no quiero soltar esto. Decido de una vez por todas ser siempre exitosa y que me llegue lo que pido, por que lo quiero y lo merezco. Ahora soy fuerte porque amo más, soy hermosa porque me miro todos los días al espejo y me digo lo mucho que me amo, lo mucho que me perdono y lo importante que soy, avanzo porque no tengo resentimientos, confío porque he hecho las paces conmigo y con mi pasado. Ahora tomo otro camino para recibir lo que hace tanto tiempo me ha estado esperando: ¡sueños, allá voy!
